Eres como el chocolate,
oscuro e interesante.
Eres como el ají,
algo que no debo probar
porque me puede picar.
Eres como el vino,
en exceso, empalagoso.
Eres como el sol,
me haces sonreír
pero a veces tan peligroso
que me puede quemar.
Eres como la manzana
que Eva ofreció
pura tentación.
Eres como un niño,
al que mucho admiro
y solo necesita un mimo.
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